Las escuelas católicas tienen mas que razones para liderar sus comunidades: tienen la razón.

NOTA PUBLICADA EN LA REVISTA DEL CONSUDEC

En pleno conflicto legislativo entre pañuelos verdes y celestes, un colegio católico se propone a dar su visión enviando un mail a la comunidad educativa. En un tono claro —aunque abierto al diálogo—, el colegio menciona lo que probablemente le suene a obviedad: el ser anidado en el seno materno es un sujeto de derechos. Al día siguiente, un padre que acababa de dejar a su hijo en el colegio, felicita a uno de los directivos por el mail enviado; en respuesta, se entera que más de una familia se quejó: parece ser que, según estos miembros de la comunidad, un colegio católico “no debe tomar partido en la conversación”.

¿Qué tan obvia puede ser la posición de un colegio que porta un ideario cristiano en su página web? ¿Cuán evidente puede llegar a ser su visión, si pone energía y tiempo en la pastoral escolar? Colegios que hacen uso de sus listas de mails, que envían mensajes claro a través de sus eventos escolares, que hasta portan imágenes y nombres religiosos en su hall de entrada y en sus redes sociales, parecieran haberlo hecho todo. Y sin embargo, para una porción de la comunidad educativa la actividad del colegio no tiene nada que ver con lo que el colegio es, una institución cristiana.

Los medios de comunicación son muchos, tanto analógicos como digitales, y no es noticia que la innovación y el cambio en estos últimos son constantes. Vale la pena frenar y preguntarnos por qué comunicar.