Comenzar por el por qué

NOTA PUBLICADA EN LA REVISTA DEL CONSUDEC

María Victoria Morán, expositora durante el “Curso de rectores 2019”, marcó en su charla un punto esencial: “Una escuela que innovara […] pero no se planteara la evangelización como fundamental, perdería su especificidad”. El error más común a la hora de enfrentar el desafío de la comunicación es perder la especificidad; comenzar explicando el qué de la organización —lo que ella produce o el servicio que brinda—, para luego dar el cómo —la forma en que lo hace— y dejar demasiado difuso el por qué lo hace. No es extraño encontrar una frase similar a: “somos una escuela de calidad”; lo que es y cómo lo hace bien explícito, y la razón o el motivo de fondo que da sentido a esa labor queda anónimo, ahogándose en lo implícito.

Robando palabras de María Victoria, reformulo: una escuela es innovadora en su comunicación si tiene un plan de pastoral integral. Porque nadie habla de manera efectiva de aquello que no es, es imposible comunicar si no se empieza desde el “por qué”.

Hablar desde el por qué es dar los motivos más profundos a la propia existencia, para liderar a los otros a hacer lo mismo. Liderar no es otra cosa que dar dirección —distinto de ser directivos—, no es otra cosa que educar propositivamente. La comunicación es efectiva cuando da un motivo al otro para cambiar su accionar y, en consecuencia, su ser. Las escuelas católicas tienen más que razones para liderar sus comunidades: tienen la razón; una razón que no precisa de palabras, que es La Palabra; lo más profundo que puede tener una escuela católica es a Cristo.

La escuela tiene mucha información que comunicar, muchos qués y cómos que explicar; pero nada cobrará sentido si no es desde su pastoral, desde su sentido evangelizador.